La succión del pulgar o "chuparse el dedo" es una de las costumbres más frecuentes en los niños. El hábito comienza en las primeras horas de vida: el 90 por ciento de los recién nacidos muestran alguna forma de chuparse la mano a las 2 horas después del nacimiento.

El efecto tranquilizador que ofrece el chupete a los niños, es conocido por todos. Cuando está molesto, enfadado porque espera la comida o desea alguna cosa, las palabras de alivio y el chupete les permite a las madres terminar de preparar su biberón o papilla sin demasiados problemas.

El chupete se convierte en el sustituto del pecho materno o del biberón tibio y dulce que le permite relajarse, entretenerse, sentirse seguro o simplemente, conciliar el sueño. Puede que el niño, cuando deja el chupete, intente reemplazar esa sensación placentera sustituyéndola por otro estímulo oral, su dedo pulgar.

La succión del pulgar es un hábito que suele durar tiempo. Se considera que la mitad de los niños que tienen la costumbre de chuparse el dedo lo hacen hasta los cinco años, pero que también puede mantenerse hasta la adolescencia Es muy frecuente que la conducta de chuparse el dedo esté asociada a otro movimiento con la otra mano, por ejemplo, tocarse la oreja, el pelo, el ombligo, etc. Es una actividad que implica una experiencia táctil con los dedos.

Consecuencias de chuparse el dedo

  • Chuparse el dedo puede provocar deformaciones en las encías, dientes y paladar. Toda la dentadura del niño se ve afectada e incluso la musculatura facial y bucal. Al introducir el pulgar en la boca, éste presiona el paladar. El movimiento del chupeteo del dedo va empujando el paladar hacia arriba y éste va deformando el arco del paladar. Esta deformación se llama paladar ojival.

  • La succión continuada y el movimiento del dedo produce a su vez el desplazamiento de los incisivos hacia delante afectando al cierre bucal, también llamado maloclusión, que deja una abertura entre las dos arcadas dentales por donde tiende a salir la lengua, esto es, en términos odontológicos, mordida abierta.

  • La succión del pulgar obliga a toda la musculatura facial y bucal a adaptarse. El odontopediatra, será el profesional encargado de corregir el problema físico-bucal, pero será necesaria la colaboración familiar y del niño para eliminar el hábito.

  • Otros problemas asociados a este hábito son la formación de callos, uñeros y deformación del dedo, sin descartar otros efectos negativos de este hábito y que pueden ser los trastornos en el desarrollo físico y emocional del niño y en el lenguaje, concretamente dislalias. La dislalia es la dificultad de pronunciar los sonidos de la /t/, /d/ y /l/. En caso de no corregirse espontáneamente sería conveniente acudir a un logopeda para estimularle la dicción.

La actitud de los padres es muy importante. Piensen que el problema no es sólo de vuestro hijo sino de los tres. No se arreglará el problema sacándole el dedo de la boca ni diciéndole repetida y monótonamente "deja de chuparte el dedo, pareces un bebé". No lo ridiculicen nunca ni le quiten mérito. Le cuesta mucho abandonar un hábito que le da seguridad y bienestar.

Valora y motiva cualquier pequeña colaboración por su parte con halagos, ó pequeñas recompensas, como comprarle un objeto que le haga ilusión, ir a casa de un amigo a jugar o a dormir, etc.

El tratamiento disponible para este tipo de desorden consiste en explicar al niño las consecuencias que puede acarrear el hábito de la succión digital. Se les explica los problemas estéticos que ocasiona (deformación de la cara y de la boca). La succión del pulgar durante la siesta y por la noche generalmente es un proceso involuntario. Puede decirle a su hijo que aunque la succión del pulgar por la noche no es culpa suya, puede aprender a no chupárselo durante el sueño poniéndose algo en el dedo que se lo recuerde. Puede emplearse un guante, o un calcetín, También de común acuerdo puede untarle el dedo con una sustancia amarga o picante.
Si aún su niño necesita ayuda, su dentista o el ortodoncista, pueden colocar una placa (retenedor) con un diseño especial en la boca de su niño para prevenir que se chupe el dedo.

Consulte con su profesional de confianza si está preocupado porque su hijo se chupa el pulgar. Generalmente, no es un problema para los niños menores de 5 años de edad.